Cuando la salud se quiebra a corta edad, un juguete deja de ser un simple objeto y se transforma en un abrazo, una pausa en el dolor y la certeza de que afuera hay una comunidad pensando en ellos. Bajo esa premisa de empatía y contención, la red asistencial y social de Antofagasta unió fuerzas para transformar los pasillos clínicos en un espacio de fiesta, esperanza y compañía humana.
Una campaña solidaria impulsada por la Unidad de Participación Ciudadana del Hospital Regional de Antofagasta (HRA), en conjunto con las áreas de Rehabilitación Física, Pediatría y el voluntariado de Trabajo Social de la Universidad de Antofagasta, logró recolectar cerca de 150 regalos. La iniciativa contó además con el respaldo activo de funcionarios de la salud, organizaciones de la sociedad civil, voluntariados locales y la Municipalidad de Antofagasta, permitiendo entregar un mensaje de afecto a niños y niñas en modalidad ambulatoria y hospitalizados en Pediatría, UCI Pediátrica, Oncología y Urgencias.
María Pía Oyanadel, trabajadora social y jefa de Participación Ciudadana del HRA, explicó que el propósito central de la colecta fue abrazar a los pacientes pediátricos que enfrentan mayor vulnerabilidad. “La idea es proporcionar regalitos a los pacientes hospitalizados y ambulatorios, pensando principalmente en aquellos que no tienen apoyo para que, en estas fechas tan importantes, puedan recibir un obsequio”, destacó sobre la convocatoria que movilizó a la comuna.
Por su parte, el director (S) del centro asistencial, Dr. Pedro Usedo López, valoró la posibilidad de conectar con las familias desde un rol humano que va más allá de la atención clínica. “Quisimos compartir con ellos y expresar nuevamente nuestro apoyo a esta iniciativa que favorece y enriquece tanto el alma”, señaló la autoridad hospitalaria.
La jornada también conmovió a las familias. Cristina Bravo Gajardo, abuela de Máximo —paciente de casi cuatro años con una larga trayectoria de atención en el recinto—, destacó con emoción los avances de su nieto en el establecimiento y el valor del encuentro. “Uno ve la integración que hay y la buena recepción por parte del hospital. Estoy muy agradecida de todas las actividades que han hecho”, comentó.
Desde el ámbito académico, la estudiante de primer año de Trabajo Social, Paula Burgos, resaltó el impacto que genera en los voluntarios el contacto directo con los niños. Asimismo, desde la Unidad de Participación Ciudadana recordaron que esta labor de acompañamiento se mantiene durante todo el año mediante la recolección continua de pañales, útiles de aseo, ropa y libros para pacientes de escasos recursos, reafirmando que el cuidado de la salud se fortalece con la presencia comunitaria.