Felipe Moreno
Director Docente de Preuniversitario Gauss
La pregunta cobra aún más relevancia luego de la publicación de los resultados de la PAES de invierno, que permitió a miles de estudiantes conocer su desempeño y evaluar sus opciones de admisión. Si bien el NEM (notas de enseñanza media) tiene un peso importante en el proceso de acceso y no puede modificarse, un buen puntaje en la PAES puede mejorar considerablemente las posibilidades de ingresar a la carrera deseada.
Lo importante es entender que una cosa es el punto de partida y otra muy distinta es el potencial de crecimiento que un estudiante puede alcanzar durante su preparación. En otras palabras, un NEM bajo no determina por sí solo el resultado final ni las oportunidades de acceder a la carrera y la institución prioritaria.
Es cierto que, en términos generales, los estudiantes con mejores notas tienden también a obtener mejores resultados en la PAES. De hecho, el análisis realizado por Preuniversitario Gauss sobre los resultados de casi 900 estudiantes que rindieron la PAES Admisión 2026 confirma que existe una relación entre el NEM y el puntaje final obtenido en las distintas pruebas.
Sin embargo, ese dato por sí solo no explica todo el proceso. Cuando analizamos cuánto aumentaron los puntajes de los estudiantes entre su primer ensayo de diagnóstico y el resultado obtenido en la PAES, encontramos un hallazgo muy relevante y es que la relación entre el NEM y el aumento de puntaje es prácticamente nula. Es decir, estudiantes con promedios altos y bajos lograron mejorar en una magnitud muy similar cuando siguieron un proceso sistemático de preparación en un preuniversitario.
Este resultado nos invita a cambiar la forma en que entendemos la preparación para la PAES. Un buen NEM puede representar una ventaja inicial, pero no determina cuánto puede progresar un estudiante. Lo que realmente marca la diferencia es la calidad de la preparación, la constancia, el trabajo sobre las propias brechas y el desarrollo de habilidades para enfrentar preguntas cada vez más complejas.
Esto también ayuda a derribar el mito de que un NEM bajo significa haber perdido definitivamente la oportunidad de ingresar a la carrera que desean. Si bien el puntaje de admisión considera distintos factores y cada universidad establece sus propias ponderaciones, una mejora importante en la PAES puede aumentar significativamente las posibilidades de postulación y abrir alternativas que antes parecían lejanas.
En nuestra experiencia docente vemos que quienes más progresan no siempre son quienes partieron con mejores resultados en ensayos diagnósticos. Muchas veces son estudiantes que aprenden a organizar mejor su tiempo, identifican oportunamente sus debilidades, practican con retroalimentación permanente y mantienen una rutina de estudio constante durante el año. La preparación para la PAES no consiste solo en aprender contenidos, sino también en desarrollar habilidades de análisis, comprensión y resolución de problemas.
En definitiva, un NEM bajo no debe entenderse como un límite, sino como un punto de partida.
La evidencia demuestra que el progreso que un estudiante puede alcanzar durante su preparación depende mucho más de su compromiso y de la calidad del acompañamiento que utiliza. La PAES sigue siendo una oportunidad concreta para abrir nuevas posibilidades y demostrar que el futuro académico aún está en construcción.