La Secretaría Regional Ministerial (Seremi) de Salud de Antofagasta, a través de la Comisión Regional de Lactancia Materna, otorgó el reconocimiento oficial a la sala de lactancia materna ubicada en la Sala Cuna del Hospital Regional de Antofagasta (HRA). La acreditación verifica que el espacio cumple con los estándares técnicos, sanitarios y de infraestructura fijados para la extracción y almacenamiento de leche materna, además de brindar condiciones para el amamantamiento.

Para optar a este reconocimiento, la autoridad sanitaria fiscaliza una serie de exigencias de infraestructura, bioseguridad y confort. Entre algunos de estos parámetros, las normativas estipulan que el lactario debe encontrarse ubicado fuera de los servicios higiénicos y en áreas libres de fuentes de contaminación o ruidos.
En el caso del recinto del HRA, la verificación de la SEREMI constató el cumplimiento de estos y otros requerimientos, tales como disponer de un espacio amplio y limpio, lavamanos con agua corriente, insumos de aseo como papel, condiciones de privacidad y confortabilidad, además de mobiliario e insumos que resguardan la salubridad e higiene durante todo el proceso.
Dichas exigencias se enmarcan en la aplicación de la Ley 21.155, normativa que resguarda el libre ejercicio de la lactancia materna en Chile. A su vez, se alinean con las disposiciones del artículo 206 del Código del Trabajo, orientado a asegurar el derecho de las trabajadoras a alimentar a sus hijos en entornos adecuados dentro de su jornada laboral.
La referente regional del Programa de Salud de la Infancia y Lactancia Materna de la Seremi de Salud de Antofagasta, Lorena Cuevas, destacó el carácter pionero de este proceso a nivel regional. Cuevas señaló que se trata de una iniciativa local con impacto nacional, pues el equipo regional ha liderado el reconocimiento a lugares de trabajo y recintos estudiantiles que habilitan salas de lactancia para sus funcionarias y usuarias externas.
En cuanto a las dependencias del establecimiento asistencial, la referente técnica valoró la amplitud del espacio en relación con otras salas del sistema público que suelen contar solo con un sillón. A su juicio, el recinto dispone del equipamiento, papel, lavamanos y condiciones de salubridad requeridas, reflejando el compromiso y afecto depositado por el equipo a cargo para constituir un ambiente acogedor.
Por su parte, la directora de la Unidad de Cuidados Infantiles del HRA, Yesenia Roco, profundizó en lo que implica la entrega de esta placa acreditadora para la unidad. La profesional explicó que no se trata solo del cumplimiento de una norma, sino de la valoración a un esfuerzo sostenido por años para sostener la sala, promover su uso correcto y reforzar los lazos con las familias de la comunidad hospitalaria.
Roco enfatizó que las trabajadoras se reincorporan habitualmente cuando sus hijos bordean los cuatro o cinco meses de vida, por lo que resulta crucial que dispongan de un lugar limpio, seguro, higiénico y armonioso que les entregue la calidez de un hogar.
La directora argumentó que la meta principal es el desarrollo integral de los niños, el cual depende directamente de una alimentación adecuada y del resguardo del vínculo afectivo. En esa línea, sostuvo que la labor pedagógica de la educación parvularia busca evitar que las funcionarias tengan que interrumpir este proceso a causa del trabajo, ofreciéndoles el acompañamiento constante de todo el equipo para colaborarles, ayudarlas y mantener la dinámica de la forma más eficiente y fluida posible.